martes, 8 de septiembre de 2009

Historias de un Cementerio

Podemos leer muchas cosas en los diarios, pero son las que nos afectan los sentimientos aquellas que recordaremos por más tiempo, algunas por siempre.
En mi familia se estila cremar a las personas. Retirar las cenizas es, para nosotros, algo simbólico, ya que entendemos que en los crematorios no pueden incinerar de a una a las personas, apagar el horno, retirar las cenizas, prenderlo de vuelta y cremar al siguiente, no sólo por el trabajo que eso implicaría y los tiempos que tarda entre que se enfría el horno y se vuelve a calentar, sino además por el valor monetario y el gasto de energía que significa apagarlo y prenderlo a cada rato. Por lo cual, uno sabe que al retirar a tu familiar, estarías retirando también cenizas de otra persona.
Hasta ahí todo es entendible por más que nos pese y duela.
Muy distinto es saber que los cuerpos nunca fueron mandados al crematorio, que gente con sed de plata guardó los cuerpos en bóvedas abandonadas y te entregó algo que no sabemos que es. Peor aún, es no saber si estas dentro del grupo que fueron estafados o corriste con la suerte de haber podido acceder a la decisión de tu familiar en vida.
Esas dudas estarán siempre en mi cabeza y me pesarán por el resto de mi vida. Podré superarlo, podré llorar, podré renegar… Pero nunca podré saber la verdad.
Clarín publicó el día 24 de agosto de 2009 esta nota, que abajo aclaro el link, para todos aquellos que no la hayan leído, por qué la publicaron, son reales las fuentes, es cierto lo que está pasando, son más preguntas sin respuestas en un país que pareciera estar acostumbrado a este tipo de manejos:

Vicente López: cobraban por cremaciones que no se hacían

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